"MARITO"

CUANDO LLEGA
Transcurrieron aproximadamente 2 años de aquel prodigioso matrimonio entre mis padres (1969), cuando mi mamá y mi papá tuvieron su primer embarazo, mi hermano mayor Mario venía en camino.

Marito como lo llamamos sus seres queridos, no iba a ser sólo el primer hijo del matrimonio, sino también el primer nieto para mis abuelos tanto paternos como maternos. Ya se pueden imaginar tal emoción colectiva.

Anteriormente, era muy común agradecer al todo poderoso y con ello, establecer los nombres del bienvenido, haciendo honor a un ser divino o soberano. En el caso de mi hermano Mario, mi abuela Rosa colaboró de manera importante a complementar su primer nombre; muy encomendada ella a la virgen del Carmen, tuvo la gran idea de estatuir el nombre de mi hermano tal y como se lo imaginaron, “Mario del Carmen” es su nombre, es la hora que mi hermano y yo no entendemos tal hazaña. Lo cierto es que la única persona en el mundo quien llamaba a Mario como “Carmelo” era ella, Rosa Isabel su “Sol” como la recuerda mi hermano mayor.

En ocasiones ella comentó que el segundo nombre se debió a que Marito tuvo que ser bautizado de urgencia, debido a que había recibido un fuerte golpe en la cabeza cuando tenía cerca de 9 meses de haber nacido y por supuesto, lo encomendó a la patrona de los marineros y los transportadores, la “Virgen del Carmen”.

DIFERENCIAS RÁPIDAMENTE SUPERADAS

En todo hogar, en toda casa, los pequeños alcanzan a tener más de una diferencia. En el caso particular de nuestra infancia (Mis hermanos y yo), las diferencias que existían en los hermanos Barboza Martínez eran pocas. No era casualidad el hecho de que no existieran muchas diferencias y/o disputas entre nosotros, pues mi mamá con sus elementos para desarrollar su trabajo en el cuarto de costuras, tenía a la mano herramientas que se convertían en cualquier momento, piezas fundamentales para poner en sintonía a los niños que estuvieran discutiendo o peleando. Es el caso del metro de costuras, me detengo a describirlo, porque es y será el elemento principal para el trabajo de toda modista por un lado; por otro, toda modista sabe que tiene una pieza clave para limar asperezas. Con solo hacer sonar ese metro, de forma de latigazo, cualquier menor correría, nosotros no fuimos la excepción.

No me acuerdo que lo haya usado realmente…

Uno de esos cumpleaños de mi Hermano
                                   
ORGANICÉMONOS PARA EL BAÑO

Para la ida al colegio, era muy curioso el hecho de tomar el baño, como verán éramos cuatro niños, por lo que había que establecer horarios de baño. Al término de cada hazaña, el niño que terminaba exclamaba “Buotro”, lo que para nosotros era la señal para que el hermano en espera, hiciera uso del baño. Siempre compartíamos juntos los alimentos en la mesa, situación que les voy a agradecer siempre a mis padres. Compartir la mesa debe ser como lo ven ellos, un ritual, algo sagrado y momento de agradecer al todo poderoso, por el alimento que vamos a consumir. Terminaba el desayuno y como la hazaña de la ducha, había que esperar el turno para el cepillado de los dientes. Una vez estábamos listos, mi mamá nos daba el último vistazo, la bendición y a la parada a esperar la ruta.

CAFÉ CON LECHE

Los desayunos en la casa por lo general, para no decir todos los días, iban acompañados por el “Café con leche”. Líquido que llegó a convertirse en parte fundamental para que a mis hermanos y a mí no nos diera la “desmayadera”, como le llamábamos “Pálida”“Veri veri”“Chiriquí”. Es la hora, que nuestros desayunos siempre deben ir acompañados de un líquido, no siempre es café con leche como en los tiempos de niños, pero si de un líquido.

Recuerdo que era muy común que corriéramos en el alistamiento para ir al colegio, siempre nos atrasábamos, por lo que mi mamá sabía que no podía dejar calentar el café con leche. Cuando eso pasaba, se dirigía con la olla al patio, y en unos tanques con agua que hasta ahora existen, enfriaba la olla y con ella, el café. Momento justo para degustar un café con leche tibio y con la certeza de que no nos quemara. Muestra de amor entre millones que tenía mi madre con nosotros, en aquel entonces; en la actualidad aún permanece ese amor de madre.

CUATRO ONZAS DE QUESO
Teniendo una charla con mi hermano, “My Brother”, mi “Compáe” Mario, esas conversaciones amenas donde recordamos nuestra infancia, locuras y vivencias, nos hacíamos la pregunta: ¿Cómo hacía Mami para que cuatro onzas de queso (125 gramos) alcanzaran para el desayuno de los seis? Tal y como lo leen, mi mamá lo hacía de manera ejemplar. Cuatro onzas de queso que podrían servir para unos ricos sándwiches, o unas empanadas o para acompañar unas tajadas de plátano verde, o con unos bollos de harina de maíz únicos de nuestra madre. Recordábamos tanto esas experiencias, porque cuatro onzas de queso son las mismas cuatro onzas de queso de la actualidad. Es más, he hecho el intento por hacer un desayuno con esa cantidad de queso, y no fui capaz de hacerlo como la hacía mi madre, de forma ejemplar.

Mucho Amor proporcionado por nuestros padres, innumerables momentos bonitos y vividos con mis hermanos, momentos que quedaran en nuestra memoria, y que después de varias décadas, las podamos recordar con alegría y emoción, momentos que no volverán, pero si las podemos traer a nuestras vidas, cada vez que hablamos de ellas, cada vez que leemos escritos como este, ¡Qué maravilla!


Quiero agradecer a Dios y a la Vida, por haberme regalado a la familia que tengo (Mis padres y hermanos), por todos esos momentos de mi infancia con mis hermanos y sobre todo, por seguir disfrutando cada momento con cada uno de ellos…



Un extensivo Feliz Cumpleaños mi Compáe!!

Te Quiero Mucho Ahh!!


Milton Gregorio Barboza Martínez


Comentarios

  1. Se me iluminó la tarde al encontrarme
    con este relato familiar de mi sobri Milton,brillante en su forma de narrar acontecimientos y vivencias.
    Con modestia puedo afirmar que hice parte de muchos acontecimientos que rodearon a esta maravillosa familia y sus retoños.Las cuatro onzas de queso,también alcanzaban para un sándwich que mi compadre Mario , degustaba en sus medias nueve cuando era el Jefe de Talleres de Servicios Generales de la Escuela Naval, y yo hacía parte del personal a su mando. El sub oficial Barboza Mario dejó en la Escuela Naval su nombre con su sello de persona solidaria y correcta.Que orgullo contar con un compadre cuñado y gran amigo.
    El Cielo guarde a esta familia y a su barco el cual siempre ha sido piloteado con mano firme,no importaba ni mal tiempo,viento y marea,por una dama madre esposa y capitana : María Cristina,mujer de carácter firme pero de corazón bondadoso, amante de Dios y del prójimo.Buen viento y buena mar para cada y uno de los integrantes de esta tripulación unida siempre por el Amor y la Tolerancia.

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    1. Amen Tío Gumer! Y Muchas Gracias por esas hermosas palabras... Dios lo Bendiga a Usted y toda su familia!!

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  2. Compa, pleno. Muchas gracias por tanto.

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